Una buena protección contra estos parásitos contribuye al bienestar de tu caballo. Las picaduras de garrapatas pueden causar irritación y, en algunos casos, transmitir patógenos (enfermedad de Lyme). Al elegir un producto adecuado, es importante tener en cuenta el entorno de vida de tu caballo, la sensibilidad de la piel y la facilidad de uso del producto. La revisión periódica de la piel y el pelaje también sigue siendo esencial para detectar los parásitos a tiempo.
Pulgas en caballos
Las pulgas son menos frecuentes en caballos que en otras mascotas, pero en determinadas condiciones pueden instalarse en el pelaje. Esto ocurre especialmente cuando los caballos entran en contacto con perros, gatos u otros animales que portan pulgas. Una infestación de pulgas puede causar picor e irritación cutánea. Como consecuencia, los caballos pueden rascarse, morderse o mostrar un comportamiento inquieto. En algunos casos, esto puede provocar daños en la piel o zonas sin pelo en el pelaje. Los caballos sensibles pueden reaccionar con mayor intensidad a las picaduras de pulgas.
Garrapatas en caballos
Las garrapatas son comunes en caballos, especialmente cuando pastan en zonas boscosas, praderas con vegetación densa o cerca de arbustos y bordes de bosque. Estos pequeños parásitos se adhieren a la piel para alimentarse de sangre y pueden causar molestias. Una picadura de garrapata no siempre pasa desapercibida. Algunos caballos presentan una ligera irritación, mientras que otros son más sensibles y pueden desarrollar hinchazón o picor en el lugar de la picadura. Además, las garrapatas pueden transmitir patógenos, lo que hace aún más importante mantenerse alerta.
Además del uso de productos, se recomienda revisar a tu caballo con regularidad, especialmente en las zonas donde las garrapatas suelen adherirse, como la base de la crin, debajo de la cola, entre las patas y alrededor de la cabeza. La eliminación oportuna de las garrapatas ayuda a limitar la irritación; se recomienda utilizar un quitagarrapatas.