El ciclo de la perra y el riesgo de infección uterina
El ciclo de la perra desempeña un papel importante en el desarrollo de una infección uterina. Durante y después del celo, el equilibrio hormonal cambia de forma notable. Tras el celo, predomina la hormona progesterona, que provoca que:
- la pared del útero se engrose
- el cuello del útero permanezca cerrado
- disminuyan las defensas naturales del útero
Estas circunstancias hacen que el útero sea especialmente sensible a las infecciones. Aproximadamente 2 meses después del celo es el periodo de mayor riesgo de desarrollar una infección uterina.
Puedes leer más sobre el celo en nuestro blog Qué debes saber sobre el celo en una perra.
¿Qué síntomas pueden aparecer en una infección uterina?
Los síntomas pueden variar y, al principio, a veces son poco claros. Los signos más frecuentes son:
- cansancio y apatía
- disminución del apetito
- aumento de la sed y de la micción
- fiebre
- vómitos o diarrea
- dolor abdominal o abdomen hinchado
En una infección uterina abierta, puede observarse una secreción purulenta o sanguinolenta por la vulva.
En una infección uterina cerrada, esta secreción no aparece, por lo que la enfermedad suele detectarse más tarde. Esto hace que esta forma sea especialmente peligrosa. El pus no puede salir, lo que provoca que el útero se someta a tensión y pueda romperse. Además, existe un mayor riesgo de que las bacterias pasen al torrente sanguíneo a través de la pared uterina y causen sepsis y otros problemas.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El veterinario establece el diagnóstico basándose en:
- la anamnesis (¿la perra ha estado recientemente en celo?)
- la exploración física
- análisis de sangre (valores de inflamación, función renal)
- una ecografía abdominal para visualizar el útero agrandado y lleno de pus
Actuar con rapidez es fundamental para evitar complicaciones.
Tratamiento de la infección uterina en perros
¡Una infección uterina en perros es una urgencia!
El tratamiento de elección es casi siempre quirúrgico y consiste en la extirpación del útero y los ovarios (esterilización). A menudo se trata de una intervención de urgencia. La perra suele recibir al mismo tiempo fluidoterapia para eliminar sustancias de desecho. Por esta vía también pueden administrarse de forma eficaz antiinflamatorios y antibióticos.
En algunos casos excepcionales, por ejemplo en perras reproductoras con una infección uterina abierta, puede considerarse un tratamiento médico. No obstante, este conlleva riesgos y requiere un seguimiento intensivo por parte del veterinario.
Infección uterina después de la gestación
Una infección uterina también puede aparecer después de una gestación. Tras el parto, el útero es vulnerable y la presencia de tejido retenido o una contracción insuficiente puede provocar una infección. Los síntomas son similares a los de una infección uterina habitual y suelen aparecer en las semanas posteriores al parto.
Esterilización como prevención
La esterilización es la forma más eficaz de prevenir una infección uterina. Al extirpar al menos los ovarios:
- desaparece la influencia hormonal
- también se reduce el riesgo de otras afecciones, como los tumores mamarios
No siempre es necesario extirpar también el útero. En una perra de edad avanzada o si el útero no presenta un aspecto saludable, el veterinario puede optar por retirarlo.
En la mayoría de los casos, se aconseja esterilizar a la perra unos 3 meses después del primer celo, cuando los órganos reproductores han vuelto a la normalidad.
La infección uterina en perros es una enfermedad grave. Dado que los síntomas a veces son poco claros, es importante tomarse en serio cualquier cambio en el comportamiento o la salud de tu perra, especialmente en las semanas posteriores al celo o a una gestación. En caso de duda, contacta siempre con tu veterinario.