Las cobayas sí necesitan atención, pero de una manera diferente a, por ejemplo, los perros o los gatos. Son animales sociales que se sienten mejor cuando viven con uno o varios congéneres. Por eso, la compañía de otra cobaya suele ser más importante que un contacto humano intensivo.
Esto no significa que las cobayas no necesiten atención por parte de su cuidador. El contacto tranquilo y regular, la alimentación, la limpieza del alojamiento y la observación de su comportamiento forman parte del cuidado diario. Muchas cobayas aprenden a reconocer a su cuidador y, por ejemplo, acuden corriendo y chillando con entusiasmo cuando esperan comida.
Además, es recomendable dedicar cada día un momento para comprobar la salud de la cobaya, como su comportamiento al comer, sus heces y su comportamiento general. Como las cobayas son animales presa, a menudo muestran signos de enfermedad en una fase tardía. La atención regular ayuda a detectar rápidamente cualquier cambio.
Cómo domesticar una cobaya
Las cobayas son por naturaleza algo cautelosas, ya que son animales presa. Por ello, puede llevar algo de tiempo que se acostumbren realmente a las personas. Tratándolas con calma y paciencia, muchas cobayas acaban confiando en su cuidador. Ayuda hablarles suavemente con regularidad, acercarse de forma tranquila y, por ejemplo, ofrecerles un trozo de verdura desde la mano.
Es importante no cogerlas de repente ni perseguirlas, ya que esto puede causarles estrés. Cuando perciben que no ocurre nada peligroso y que a menudo hay una recompensa, muchas cobayas se vuelven con el tiempo más curiosas y menos asustadizas. Con paciencia, pueden llegar a ser bastante dóciles e incluso acercarse por sí mismas cuando su cuidador está cerca.